Los ojos de mi hermano estaban rojos de la rabia, mirando fijamente a Sira.
—¡Fuiste tú la que mató a mamá, ¿no es así?!
Mi hermano empezó a llorar desesperado. Nadie sabía si era por la muerte de mamá, por todo lo que sufrí estos años o por el profundo dolor de ver cómo Sira me humillaba en el video.
Tal vez era por todo eso junto.
Mi papá se acercó enfurecido y le dio otra cachetada.
Fue un golpe fuerte, lleno de dolor.
—¡Llevas años mintiéndonos! Por tu culpa siempre odiamos a Magnolia. ¡Sira