Volver a ver a Leonardo fue en la entrada del hospital, justo después de que le hubiera llevado la comida a mi abuela.
Al notar esa silueta conocida, lo primero que quise fue dar la vuelta y largarme.
Pero Leonardo ya me había visto y me alcanzó rápido.
En estos meses parecía no haber descansado bien, su rostro estaba más cansado, marchito.
—Camila, ¿sabes cuánto tiempo te he estado buscando?
Me agarró con fuerza, apretando los dientes.
—Álvaro sí que sabe esconderte, te tiene bien guardada, ca