57 - Verdad e Impotencia.
Aterrizar con la mente alborotada, era erróneo. No recuerdo las veces que tropecé mientras corría hacia la salida del aeropuerto. Lo único que deseaba era estar en el hospital, acompañando a mí mejor amiga. Que ella esté bien.
Ella debe estar bien.
Una vez en la clínica, encuentro a Milkai en la sala de espera, igualmente nervioso, que, apenas me ve ingresando, se pone de pie, y se acerca.
— No sabía a quién más llamar. Nunca me ha presentado a sus padres, y solo…, pasó. El auto venía muy fue