100 - Hora de jugar su juego.
El sonido constante de las teclas de la computadora resonaba en la oficina, acompañado por el suave murmullo de conversaciones telefónicas y el vaivén frenético de la vida corporativa. Mi día en la empresa avanzaba con la rapidez que caracterizaba mi vida profesional, pero la calma se quebró abruptamente cuando mi teléfono sonó, rompiendo la monotonía del entorno laboral.
Miré la pantalla y vi el nombre de la clínica, parpadeando en la pantalla. Un nudo de inquietud se formó en mi estómago mien