98 - No me dirás que hacer.
KERIANNE BACAB.
Las palabras de Arturo, no me convencían, pero agradecía el intento de hacerme sentir bien. Por el momento, tenía dos personas importantes, internadas en el hospital, y estaba realmente cansada de seguir sufriendo y permitiendo que personas inocentes, paguen el precio del odio ajeno.
Era momento de poner las cartas sobre la mesa y jugar con mis reglas. No más justicia, ni leyes. Este campo estará minado de dinamita, y no me importará hacerlo estallar, aunque yo esté sobre ella.