42 - Vamos a seguirlo.
— ¿Sigues con lo mismo, Natalie? — inquiero sorprendida por honestidad. Muy pocas personas lo son, y agradezco que ella sea una de ellas.
— No me malinterpretes, señorita, solo qué, no me parece lógico, que su propio hermano hable de él y cuente una historia que no le compete. ¿Por qué lo hace? — Me encojo de hombros —. Aunque se oponga, yo voy a investigar. Es mi deber estar por delante de cada situación.
— No lo dejarás. — Niega —. Has lo que quieras, Nat, solo que no lo sepan, porque me