Mundo ficciónIniciar sesiónCada mes, en luna llena Amelia lloraba junto a la pequeña ventana de su celda.
—Odio verte así —le decía la leona.
Ella se quedaba en silencio hasta que finalmente se dormía. Al día siguiente volvía a ser Ágata; fría y sin sentimientos.
Una tarde, cuando llegaron de sus actividades diarias en el salón; aquel día les tocó pintar las sillas de la sala de visitas. La leona se acerc&oacut







