Helen terminaba de lamerse los dedos después de devorar hasta la última papa frita. La hamburguesa inusual con mermelada de fresa y pepino frío había desaparecido en tiempo récord, dejando solo el batido como compañía. Ethan, sentado a su lado, observaba cada gesto con una sonrisa encantada y los ojos brillando de amor… y de una admiración silenciosa que hacía vibrar su pecho.
Ella lo miró con una sonrisa traviesa y los ojos chispeantes.
—Amor…
—¿Hm?
—Tengo hambre…
Él soltó una carcajada, pensa