El ruido de los truenos parecía reflejar lo que se agitaba dentro de cada uno de ellos. Afuera, la lluvia golpeaba el techo de zinc del galpón como dedos nerviosos tamborileando, impacientes. Adentro, la tensión aún reverberaba. Las palabras de Miranda parecían impregnadas en las paredes, como un veneno que se deslizaba lento y silencioso.
Ethan entrecerró los ojos, intentando controlar la rabia que todavía pulsaba en sus venas. Sus puños estaban cerrados y los hombros tensos, como si todo su c