Siete días habían pasado desde el accidente y, con cada amanecer, Ethan sentía que la vida regresaba poco a poco. El cuerpo todavía se quejaba con dolores persistentes. La pierna seguía enyesada, el movimiento limitado, los músculos débiles… pero el corazón, ese parecía más fuerte que nunca.
Helen había permanecido con él todos los días. Estaba allí en los exámenes, en las sesiones de fisioterapia, en las madrugadas mal dormidas. No importaba si llovía, si el día era largo o si ella misma estab