Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl cielo allá afuera era ahora negro, salpicado de estrellas. Pero dentro del dormitorio, todo era calor. El calor de los cuerpos sudorosos, de los corazones acelerados, de las respiraciones que aún intentaban encontrar su ritmo. La lámpara encendida proyectaba una luz dorada sobre las sábanas desordenadas, sobre el cabello despeinado de Helen, sobre el pecho de Ethan que subía y bajaba lentamente.







