Siempre supe que no eras suficiente para mí.
La noche había caído sobre la mansión Torres.
El cielo estaba cubierto por nubes oscuras y el viento movía lentamente las hojas de los árboles del jardín. Las luces del exterior iluminaban el camino de piedra que conducía a la entrada principal, creando sombras largas que parecían moverse con cada ráfaga de aire.
Dentro de la casa, el ambiente era completamente distinto.
El silencio era profundo.
Casi pesado.
Liliana estaba en la sala, sentada en el borde del sofá, sosteniendo una taza de té qu