Si quisiera controlarlo... no habrías hablado con él en primer lugar.
El auto negro de Dominic Torres se deslizaba por la avenida con la elegancia silenciosa que siempre lo caracterizaba.
Dentro del vehículo reinaba un silencio incómodo.
Liliana miraba por la ventana, observando cómo las luces de la ciudad se reflejaban sobre el vidrio. Tenía las manos apoyadas sobre las bolsas de compras que había llevado del
centro comercial.
Dominic conducía.
Su rostro estaba tranquilo.
Demasiado tranquilo.
Pero sus ojos... estaban tensos.
Habían pasado varios minutos desde qu