Dominic, comprendiendo la gravedad de la situación, desabrochó el cinturón de seguridad de Violet con cuidado y la rodeó con su brazo en un abrazo reconfortante. Ella, agradecida, correspondió al abrazo, sintiendo cómo la calidez de su presencia comenzaba a calmar la tormenta que rugía en su interior. En ese momento, no se había dado cuenta de que él había apartado el auto, buscando un lugar seguro para detenerse ante la violencia de la lluvia que azotaba el exterior.
Los minutos pasaron, y poc