Era un brillante lunes por la mañana cuando Violet cruzó la puerta del comedor, apresurándose a tomar una tostada que se llevó a la boca mientras se terminaba de acomodar el cabello en una coleta alta. La luz del sol se filtraba a través de la ventana, iluminando el espacio con un cálido resplandor.
—Buenos días —saludó a sus tíos, quienes se encontraban absortos en su desayuno, disfrutando de la tranquilidad del inicio del día.
—¿No vas a comer, cariño? —inquirió Olivia, levantando la vista co