Karim no le importó estar delante de Dylan, permitió que las lágrimas escaparan. Sostenía entre sus manos la ecografía, temblaba al mismo tiempo.
—Ay, amigo... No creí verte así.
—Me lo merezco, este es mi castigo.
—Ella no puede prohibirte ver al bebé, estás en tu derecho de conocerlo y pasar tiempo con él.
—Será una niña, hoy nos han dado a conocer el sexo —agregó suspirando.
—Vaya, una niña... —repitió y volvió a darle un sorbo a la bebida —. Debería felicitarte de todos modos, felicida