Era increíble que ya su barriguita de embarazada cumplía cinco meses. El tiempo había pasado volando, y a pesar de que la vida continúa, ella seguía clavada en el hecho de seguir bajo el mismo techo de un Ghazaleh, que ella misma llevaba el apellido de un asesino, le retorcía el alma.
Karim no tenía la culpa, aún así, él estaría siempre vinculado a su padre.
Durante todos esos días estuvo debatiendo qué hacer con su vida, ya el dinero no sería un problema porque ella se había convertido en una