Raid estaba furioso con su hijo, caminaba en círculo sin parar de un lado al otro, dentro de la oficina de Karim, era como si un león iracundo lo había poseído.
—¿Es tan incompetente la seguridad que tienes en casa? Lo que me dices es algo que no tiene sentido. ¿Afirmas que una simple muchacha logró escabullirse? ¡Despide a esos infelices que no saben hacer su trabajo! —elevó el tono de voz acercándose al escritorio y arrojó varias cosas al suelo de un manotazo —. No es tan difícil encontrar a