40.
Esa noche, una fuerte llovizna había caído sobre el bosque. El sonido de las goteras contra el tejado era arrullador, pero yo no podía dormir.
No hacía más que darle vueltas al asunto en mi cabeza. Mi mente pasaba de las palabras de Luis, impulsándome a la venganza, a la propuesta de Alejandro para asociarnos, y a los consejos de Kevin. ¿A quién debía hacerle caso? Tal vez todos tenían razón a su manera.
Yo necesitaba controlarme, necesitaba estar enfocada. Si tenía suerte, al siguiente día ter