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Quise dar dos pasos atrás, alejarme de aquella situación, tomar mis trillizos y salir corriendo, pero sabía que aquello no podría ser. Ahí de pie estaba Elisa Duque. Sabía que era ella; no necesitaba haber visto antes una fotografía o haberla visto antes en persona. Yo sabía muy bien porque había fingido ser ella, porque la vida estudiada. Yo sabía que, eventualmente, ese momento tendría que llegar: el momento en el que tuviera que enfrentarme a ella, que tuviera que mirarla a la cara y enfrent