Capítulo 24. La duda: Valentina.
La confusión se apoderó de mí. Había llegado alicorado, proponiendo una huida desesperada, y ahora, más sobrio, insinuaba algo completamente diferente. Era un torbellino de emociones y de lógica distorsionada. La calidez de su cuerpo a mi lado se sentía como una traición y un refugio a la vez.
Mis pensamientos estaban enmarañados. Por un lado, la confesión de ser "El Viajero", de que esas palabras que habían sido mi consuelo eran suyas. Por el otro, la desfachatez de su propuesta. ¿Escapar conm