Capítulo 15. Un Rayo de Esperanza Inesperado. Valentina.
Desde que me independicé para tener mi espacio y libertad creativa, sentí la necesidad de vivir por mi cuenta. Dejé a mi madre y a Santiago en el barrio La Floresta, en la casa que mi padre compró cuando éramos niños. Eso significaba que yo era quien pasaba menos tiempo con mi madre, pero también quien llevaba la mayor carga económica. El atelier era mi sustento, y cada peso que ganaba se destinaba a la casa o, últimamente, a los tratamientos de mi madre. La culpa, esa compañera constante, me c