Capítulo 111. El Silencio de la Sangre.
**Beatriz**
Era extraño cómo el miedo podía volver a instalarse en el cuerpo como una vieja costumbre. Pensé que lo había dejado atrás, años atrás, cuando Juan José era solo un niño obsesionado con el orden, con controlar los juegos, con no tolerar perder ni en una carrera hasta la puerta.
Pero ahora, sentada en este apartamento, rodeada de paredes frías y del eco de mis decisiones, entendía que el miedo nunca se había ido.
Solo había aprendido a disfrazarse.
Juan José entró sin anunciarse. No