La puerta se abrió; la cara llena de tristeza de Paloma saludando a Kate, con un cálido abrazo. "Dylan se ofreció a cuidar a Floss, por la noche. Sólo somos tú y yo, nena. Compré chocolate, helado y las palomitas de maíz de caramelo que te gustan; así como un montón de Tylenol y compresas. No sabía lo que necesitarías, así que compré todo lo que se me ocurrió".
Tensando una sonrisa, Kate sintió la rigidez de sus mejillas, por las lágrimas secas. No había pensado en ninguna de sus necesidades y