Capítulo 115
Acurrucándose con las rodillas, hasta donde se lo permitía su embarazo, Kate se tapó los oídos, inhalando y exhalando conscientemente con los labios fruncidos en un intento de estabilizar su corazón errático. En algún lugar del salón, escuchó a Colton arrastrando los pies, el áspero rastrillo de los anillos de las cortinas deslizándose a lo largo de las gruesas varillas de madera, ocultándolos de la vista del exterior. Continuó refunfuñando por teléfono, la serie de improperios no mostraba signo