Colton se agarró a la barandilla y jadeó, frenéticamente, tratando desesperadamente de recuperar el aliento. Trotar nunca había sido lo suyo, y no tenía ni puta idea de por qué había pensado que sería una buena idea. Kate siempre había dicho que "le despejaba la cabeza", pero todo lo que sintió era confusión. Estaba seguro de que los cigarrillos habían destruido su capacidad pulmonar.
Después de escuchar la dulce voz de Kate por teléfono, esa mañana, su cuerpo había rogado por una liberación.