William se sintió completamente feliz.
Ahora estaba felizmente casado con Amora, una mestiza, y aunque era un vampiro, ella lo trataba con mucho amor.
Aunque al principio sintió que podría volverse loca.
William despertó con un sentimiento de felicidad que impregnaba todo su ser.
Los rayos del sol entraban tímidamente a través de las cortinas, iluminando la habitación que él y Amora compartían.
Su reciente matrimonio le había dado a su vida vampírica una nueva perspectiva y se sentía comple