LARS
Tenía que arreglar el desastre o al menos intentarlo. Yo no quería ser así de impulsivo con ella, no después de todo lo que hemos vivido. Pero a veces me gana la situación.
Ella aún estaba parada mirándonos mientras jugaba con mi hijo, con el niño que llevaba mi sangre y que hasta ahora no había recibido mi amor, mis cuidados.
Se relajó y dejó de llorar, lo dejé por un momento sobre la cama, y me acerqué a ella. La sujeté del mentón y ella empezó a temblar. Sus ojos grises hundidos en lágr