Capítulo 32

MARTINA

No sabía que mierda me pasó, que desde que registré el número de Teo en mi móvil, no volví a cambiarlo. Ese corazón junto al nombre de Teo causó que Lars frunciera el ceño y me miraba de una manera que creo que, si las miradas matasen, ahora mismo estaría muerta.

—¿No vas a contestar? — preguntó y me dio miedo a responder.

—No.

—Ya decía yo.

El móvil dejó de sonar, y mi corazón se relajó, al menos después de que este saliera por la puerta del salón.

Me quedé mirando al aparato mientras
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