Jolie y Darius entraron a la cafetería más cercana y tomaron asiento en una mesa alejada y donde nadie pudiera interrumpirlos. La rubia estaba tan nerviosa y ansiosa que su corazón empezó a latir con mucha fuerza y rapidez, y sentía que su estómago se revolvía con cada respiración errática que daba, anunciando un malestar que le provocaba por fin tener la atención de Darius.
Una de las meseras se acercó a su mesa con una sonrisa amable en los labios, misma que se borró al presentir la tensión q