Los meses empezaron a pasar con gran rapidez, con tanta, que Jolie ni Darius fueron conscientes de lo que pasaba a su alrededor. Vivían en una inmensa burbuja de amor, disfrutando de los días juntos en familia, de los instantes apasionados de pareja y todos los momentos que pudiesen absorber estando juntos. Vivian todo aquello que se habían perdido por largos años, por lo tanto, eran ajenos incluso al tiempo.
Seguían asistiendo a las terapias con Tamara e iban una vez por semana a las sesiones