Mundo ficciónIniciar sesiónPor un segundo terrorífico, ella solo se me queda mirando. Sus ojos azules bajan directo a mi regazo, a mi mano, y luego a lo que es muy evidente. Entonces sus labios se curvan en una sonrisa lenta y divertida.
-Chloe... joder... ¡sal de aquí! -Tiro de la manta con tanta fuerza que casi la rompo, con la cara ardiendo más que el sol de California allá afuera. Mi corazón golpea contra mis costillas como si quisiera escapar antes de que ella haga algo peor que reírse.
Ella no se va. Cierra la puerta detrás de sí empujándola suavemente con el talón, con esa manzana a medio comer todavía en una mano y el teléfono en la otra, con el agua aún goteando de las puntas de su cabello sobre los lazos: goteo, goteo, goteo.
Los diminutos pantalones cortos para dormir se le suben por los muslos cuando se apoya contra la puerta. -Vaya, Ethan -dice, con voz baja y demasiado entretenida-. Sophia Ramirez, ¿eh? No pensé que lo tuvieras en ti.
Escuchó el nombre, por supuesto que escuchó el nombre.
Saca su teléfono del bolsillo de su sudadera, con los pulgares ya moviéndose. -Y sé lo rápido que viaja una captura de pantalla. Un toque y esto va al chat grupal. O tal vez solo a Cassie primero; se moriría de la risa. O tal vez directo a tu mamá. "Hola, Sra. Callahan, su hijo dorado tiene algo de... tensión que está resolviendo"".
-No lo hagas -Mi voz se quiebra. Odio lo pequeña que suena debido a sus amenazas-. Por favor. Te lo ruego. No lo hagas.
Ella baja el teléfono pero lo mantiene en su mano. Sus ojos vuelven a bajar hacia la manta, donde evidentemente sigo duro bajo la tela. Se lame una gota de jugo de manzana de su labio inferior. -¿Rogando ya? -murmura-. Eso es excitante. -Olfatea.
Trago saliva con dificultad. -¿Qué quieres?
Chloe le da un mordisco a la manzana, mastica lentamente, sin apartar sus ojos de los míos. -Tienes razón. Perderían la cabeza. Especialmente tu mamá. -Inclina la cabeza-. Así que este es el trato. Una condición.
Trago saliva. -Dila -digo desesperadamente, esperando lo peor.
Se despega de la puerta, se acerca y su voz baja a este susurro ronco que no debería sonar tan excitante como suena. -Primero estaba pensando que podrías... tal vez... "follarme" -dice bruscamente con una sonrisa y un tono juguetón, como si fuera así de simple; el humor casi me hace reír-. Justo aquí. Ahora mismo. Sácalo de tu sistema.
-No. De ninguna puta manera. Eres mi hermana.
Ella se ríe suavemente. -Aw. Tan moral, tan puro. No eras tan puro cuando te vi pajeándote. -Se ríe entre dientes y se acerca más-. Ni siquiera somos de la misma sangre, tonto. Es solo... diversión.
-No voy a hacer eso -digo, y lo digo en serio. Mi voz se quiebra de todos modos-. Eso es cruzar todas las líneas. Eres mi hermanastra. Mamá me desheredaría. No puedo.
Chloe me examina durante un largo segundo, inclinando la cabeza con sus brillantes ojos azules. Luego se encoge de hombros, tira el corazón de la manzana en mi bote de basura y se cae de rodillas al borde de la cama como si hubiera hecho esto un millón de veces.
-Está bien -dice-. Entonces solo déjame mamártela.
-¿Qué?
-Cinco minutos. Te la mamo, te quedas con la boca cerrada sobre que le eché vodka a mi agua la semana pasada, borro la captura de pantalla que acabo de tomar y nunca volvemos a hablar de esto. ¿Trato?
A estas alturas ya no sé qué decir. Mi polla sigue traidoramente dura bajo la manta. -Eso... sigue estando mal.
-¿Lo está? -Tira de la manta hacia abajo lentamente, con los ojos fijos en los míos-. Es solo una boca, Ethan. Sin bebés. Sin pecado en tu expediente permanente. Solo... diversión. -Sus dedos rozan mi muslo-. Cinco minutos. Eso es todo lo que pido.
Quería decir que no, pero no pude. Se puso de rodillas sin mi respuesta, su boca húmeda estaba tan cerca de mi dureza, estaba tan cerca de mi polla ahora. Con la boca húmeda y las manos llegando cada vez más cerca de mi polla dura.
En su lugar, me escucho decir, apenas audible: -Cinco minutos.
Su sonrisa fue de pura victoria.
No me provoca. Simplemente me quita los pantalones cortos por completo, envuelve su mano alrededor de la base y la aprieta con la palma con tanta fuerza, sintiendo la dureza, que por unos segundos sentí que iba a estallar; luego me mete en su boca en un movimiento fluido.
Santo dios.
Calor húmedo, labios apretados. La humedad de esto en mi polla era mucho... más que *gooning*.
Su lengua gira debajo de la cabeza como si hubiera estado pensando en esto. Metiendo su lengua en el agujero de mi polla como si quisiera provocar mi interior. Mi cabeza golpea contra el cabecero con un golpe seco y un gemido se me escapa antes de que pueda detenerlo.
Ella tararea a mi alrededor, y la vibración se dispara directo por mi columna vertebral. Una mano acaricia lo que su boca no alcanza, la otra descansa en mi muslo, con las uñas clavándose ligeramente. Es buena. Sucia y ansiosa, la saliva resbalando por mi miembro, pequeños gemidos vibrando cada vez que me muevo.
Intento pensar en cualquier otra cosa -baloncesto, Nueva York, la cara de mamá- pero es inútil, nada funciona. Mi mano termina en su cabello húmedo, aferrándose mientras mis caderas se levantan de la cama. Sentía que iba a explotar... pero en el buen sentido... Jugoso, lubricado, cálido, garganta suave, saliva.
A los tres minutos ya estoy temblando. -Chloe... estoy cer... -No pude completar mi frase.
Se despega con un sonido húmedo, con los labios brillantes y respirando con dificultad. -¿Ya? Qué tierno. -Luego vuelve a bajar en picada, más rápido, más profundo, tomándome por completo hasta que su nariz roza mi estómago, succionando más profundo y más apretado.
Eso es todo... mi cerebro se derrite en éxtasis.
Un último fragmento de moralidad me grita que me retire, que termine en mi estómago, saliendo de la boca de mi hermana.
Pero mi cuerpo no escucha. Estaba demasiado ido.
La agarro por los hombros, tirando de ella hacia arriba de la cama en un movimiento desesperado. Ella jadea, con los ojos abiertos y las piernas revolviéndose. Sus pantalones cortos ya están bajados hasta la mitad de cuando se subió. Los aparto con dedos temblorosos, me alineo y me empujo dentro de ella de una sola estocada.
Desnudo, caliente, vivo. Tan jodidamente apretado.
Ella jadea... -Ethan...
No puedo parar. Empujo de nuevo, más profundo, y su cabeza cae hacia atrás con un gemido quebrado.
-Oh, dios m... eres un puto hipócri... -Intenta pronunciar palabras.
Me he ido. Ella está empapada, apretándose a mi alrededor a propósito, moviendo las caderas para encontrar cada estocada como si hubiera estado esperando esto. La cama cruje. Piel golpea contra piel. Sus uñas bajan rasgando mi espalda y gime tan fuerte que estoy seguro de que toda la casa la escucha.
Somos animales. Sin romance, solo un follar salvaje y desesperado. No puedo parar. Ni siquiera quiero hacerlo.
Ella tampoco.
-No te atrevas a par...
*Boom.*
Entonces la puerta se abre de golpe, otra vez.
-¿En serio? Te lo estás follando.







