Lo llamaron una convocatoria de emergencia.
El gran salón nunca se había sentido tan asfixiante.
Fila tras fila de estudiantes llenaban los niveles en forma de medialuna, uniformes planchados e impecables, rostros encendidos con curiosidad que se agriaba en algo más feo en el momento en que me condujeron a la plataforma central.
El techo se arqueaba muy por encima de nosotros, pintado con la historia de los Licántropos y sus victorias. Las antorchas ardían en llamas blanco-azuladas a lo largo d