El día en la academia comenzó con sentimientos contradictorios aferrándose a mí como una segunda piel.
El uniforme que me entregaron era nuevo.
No modificado. Nuevo.
La tela era más pesada, más rica, confeccionada con cuidado en lugar de por simple conveniencia. Azul marino en vez del gris apagado que había usado antes. Se ajustaba perfectamente a mis hombros, hecho a medida para mi cuerpo, como si realmente se hubieran tomado el tiempo de estudiar mis medidas y adaptarlo a mí.
Y probablemente