Desconcertada y sin saber como reaccionar, solo puede ver como Vladimir se marcha con su hija y la hermana de su captor, siente como su corazón roto, se desmorona como si fuera un castillo de arena que el mar destruye al tocarlo.
El nudo en su garganta le impide maldecirlo, gritarle cuanto lo odiaba por terminar con su ilusión, creía que podían superar los problemas juntos, pero al verlo marcharse se dio cuenta que el ya habia tomado una decisión por su cuenta, que la solución para ambos era ca