Desperté envuelta en un montón de sábanas de algodón. Me moví, tanteando por la cama en busca de Jack, pero me encontrésolo con más montones de sábanas. Me liberé del acolchado y tomé su camisa arrugada del enorme tapete. La llevé a mi nariz e inhalé su aroma embriagador: agua fresca, menta y un toque de oud. Las notas ahumadas y amaderadas hacían que su olor fueraexcepcionalmente raro y rico. Abracé la camisa, recordandonuestro apasionado encuentro de la noche anterior. Me reí ante el recuerdo