POV del Autor
León estaba de pie en medio de la sala de estar de la mansión.
—¿NADIE SABE NADA? —gritó.
Los criados estaban alineados frente a él, con las cabezas gachas. Algunos temblaban, y ninguno se atrevía a pronunciar palabra.
León caminaba de un lado a otro delante de ellos. Ya se había quitado la chaqueta. Su camisa blanca de manga larga estaba empapada de sudor, o quizá también de agua de lluvia, porque había salido a buscar a Ana antes de reunir a todos los criados en la sala.
—¡USTED