Varios meses después.
La primera contracción llegó mientras dormía.
El reloj marcaba las tres de la madrugada. Desperté con un dolor extraño en la parte baja del vientre, no era un dolor común, sino un dolor que se extendía desde la espalda hasta la cintura, luego al vientre, y luego por todo el cuerpo.
Me senté en el borde de la cama y respiré hondo. Intenté recordar lo que el médico me había dicho sobre las señales de parto.
No tenía a nadie, no había quién me llevara al hospital. Solo tenía