LVI. Conexión
—¿Realmente ese... monstruo murió? —escuché una voz suave y femenina a mi espalda y me aparté de mi hermana para darle cara a Amanda—. ¿Es... cierto?
—Sí, Julen Black, su madre y su tío están muertos —le aseguré y sus ojos, carentes de vida y brillo, se llenaron de lágrimas—. La pesadilla al fin acabó.
—Amanda, ¿qué haces fuera de la cama? Deberías estar en la habitación, descansando.
Mi madre se acercó a ella y la tomó de las manos con suavidad, luciendo genuinamente preocupada por ella y el