LVII. A la espera
•AMANDA•
Despertar, ver el cielo gris o luminoso, ver la lluvia caer, el día y la noche pasar como un soplo, sentir el aire en el rostro, el sol calentar mi piel. En eso se habían convertido mis días, en simples e insignificantes cosas irrelevantes pasando a mi alrededor, cosas que antes agradecía y que me encantaba ver, pero que en ese momento solo podía aborrecer con todas las fuerzas de mi ser, deseando no ver ni sentir absolutamente nada.
No tenía sentido vivir y ser testigo de cómo el tie