Capítulo 23
Ginebra
Sin siquiera saludar a los que serán nuestros nuevos jefes por un tiempo, pasamos por su lado y al único que le dedicamos el saludo fue a Ángel. Aún seguía molesta por lo que había pasado, pero también sabía que mi actitud era un poco infantil. Sin embargo, antes de dar mi brazo a torcer tienen que pasar muchas cosas y todavía no había visto ninguna.
Cuando subimos al ascensor para mí no pasó desapercibido la mirada de Max sobre mí, este me miraba fijamente como si quisiera