La cita era el primer martes de octubre.
Veinte semanas. La ecografía morfológica, que era la que miraba todo y que era también la que podía decir el género si el bebé cooperaba con la posición.
Valentino llegó al despacho de la doctora Sanz antes que yo.
No era una sorpresa. Valentino llegaba antes a los sitios que le importaban, que era una forma específica de demostrar que algo le importaba sin tener que decirlo.
La doctora Sanz nos recibió con la eficiencia de las citas que tienen mucho con