Mundo ficciónIniciar sesiónJeremith pensaba que Rous solo quería desobedecerlo, entonces iba molesto y dispuesto a obligarla a bajar; de pronto recordó el ritual en el templo de la montaña, se quedó un momento frente a la puerta pensado en ello. Luego entró, cuando vio Rous con una voz dócil le dijo:
—Vamos abajo a desayunar.
—No iré.
—Eres mi esposa, ese es tu deber.
—No tengo hambre. —Jeremith notó







