Capítulo 24
Después del silencio, Nicolás se disculpó de manera torpe:

—Diana, cometí un grave error. No debí involucrarme con otra mujer. Ya hice que Mariana abortara y la eché. Por favor, ¿podrías perdonarme?

—¡Haré lo que sea, solo no me abandones!

Suplicaba desesperado, mientras Diana permanecía tranquila.

Sonrió suavemente y respondió:

—Está bien, te perdono.

Esta respuesta inesperada casi marea a Nicolás.

—¿En serio? —preguntó una y otra vez, sin comprender el verdadero significado de sus palabras.

—J
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