Su teléfono no paraba de sonar con fotos e información de los cibernautas. Entre esa cantidad de datos, Nicolás apenas podía distinguir lo útil de lo inútil. Había demasiada gente interesada por la recompensa y, aunque había contratado ayuda para difundir información, el trabajo era aterrador.
Se arrepentía de su decisión, pero ¿qué otra opción tenía? Sin la ayuda de la gente y las pistas que Diana misma dejaba, era imposible encontrarla.
Sentado en la cama, casi desesperado, recibió un mensaje