Los papeles del divorcio eran el último regalo de Diana para Nicolás, una ruptura definitiva. Irónicamente, ahora solo podía recordarla a través de esos documentos. Los había plastificado para que resistieran sus múltiples lecturas diarias.
—Diana, ¿dónde estás? ¡Reconozco mi error! No pido tu perdón, ¡solo verte una vez más!
—Diana, todos los que te lastimaron recibieron su castigo, incluso yo... sufriendo esta tortura. Te pido ¿Podrías solo mirarme una vez?
—Diana... —murmuró hasta que su cuer