Al principio, la gente solo se burlaba, y algunos, codiciando la recompensa, proporcionaban información falsa.
Pero cuando algunos comenzaron a recibir dinero por información válida, la búsqueda se volvió indescriptible.
Diana también se enteró. La avalancha de gente intentando averiguar su paradero no la conmovió; al contrario, la irritaba cada vez más.
¿Acaso cancelar su verdadera identidad no dejaba clara su determinación?
Diana sabía que no era de las que vuelven atrás, y nunca pensó en perd