En el momento que bajé del auto Aleks llegó hacía mí para abrazarme, me sentía demasiado confundida y débil para rechazar su abrazo.
–¿Estás bien? ¿Te hicieron algo?
–No, ¿dónde está Johan?
–Está en su habitación con Niko, le pedí a Mickaela que se quedarán, no sabe nada.
–Al menos hay alguien más que no lo sabe –murmuré.
–¿Quieres que te lleve? –preguntó.
–No quiero asustarlo, voy a darme una ducha y luego lo veo.
–Te llevó a la habitación.
–No, Aleks –me alejé –. Ya hiciste suficiente.