Subí las escaleras para ir a la habitación, estaba furiosa y solo quería salir de aquí, pero por ahora solo podía ir a la recamara, antes de llegar a la puerta Aleks estaba frente a ella, se dio cuenta de mi expresión porque cambió la suya en el momento que me vio.
–¿Qué pasó?
–Pasa que me quiero ir y no puedo –reclamé –. ¡Estoy harta de está maldita situación! ¡No quiero vivir así!
–Maggie, cálmate.
–Me calmaré cuando tenga que hacerlo.
Aleks intentó tomar mis hombros con sus manos, pero es