Margareth O’Neill
Sentí el arrollador dolor en todo mi cuerpo cuando reaccioné; abrí los ojos mientras intentaba moverme, estaba en el suelo, pero no sabía dónde o cómo había llegado aquí.
–Señora, con cuidado, puede lastimarse.
Reconocí la voz del chófer, sentía la boca seca, la suciedad en mis manos y el frío en el lugar, él me ayudó a sentarme y pude observar que era una habitación cerrada, una calefacción arriba y una mesa con tres sillas en una esquina, todas las paredes eran cerradas, s